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Hamadríade

Encantadoras lanzahechizos, bellezas sin parangón, reinas salvajes de las hadas.

Rasgos raciales
  • Altura: 5' 6'' - 6' 2''
  • Peso: 130-180 lb.
  • Puntuaciones de característica: +2 a Sabiduría, a elegir entre +2 a Inteligencia o +2 a Carisma
  • Tamaño: Mediano
  • Velocidad: 6 casillas
  • Visión: en la penumbra
  • Idiomas: común, élfico
  • Bonificadores de habilidad: +2 a Diplomacia, +2 a Naturaleza
  • Origen feérico: Tus antepasados eran nativos de las tierras Salvajes de las hadas, por lo que se te considera una criatura feérica en lo que respecta a los efectos que dependen del origen de la criatura.
  • Mujer: Todas las hamadríades son mujeres.
  • Vitalidad de roble: Tu herencia forestal te otorga un bonificador +5 a las pruebas de Aguante para resistir los efectos del hambre, sed o ahogamiento y puedes sobrevivir el doble de tiempo antes de que necesites realizar tales pruebas. No necesitas dormir, pero debes meditar al menos cuatro horas al día absorbiendo luz (incluso una tan pequeña como una vela), sumergida en agua o conectada con la tierra bajo tus pies. Esta meditación te otorga los beneficios que otras razas reciben de un descanso prolongado. Mientras estás meditando, eres totalmente consciente de tu entorno, y puedes percibir a enemigos que se aproximen u otros acontecimientos del modo normal.
  • Zancada forestal: Ignoras el terreno difícil si el origen de éste es resultado de bosque, arbustos, plantas o crecimientos naturales.
  • Aspectos de la hamadríade: Obtienes el poder racial Aspectos de la hamadríade.
  • Mente de árbol: Obtienes un bonificador +2 racial a las tiradas de salvación contra efectos que atonten, aturdan o dominen.
  • Poderes de utilidad: desde el nivel 2, siempre que ganes algún poder de utilidad de tu clase, puedes escoger no obtenerlo y elegir un poder de utilidad de hamadríade en su lugar.

Las hamadríades son los espíritus encarnados de los robles vivientes. Parte carne, parte madera y parte espíritu feérico, son las nietas de las estaciones y el viento, y las manifestaciones supremas de la salvaje belleza de la naturaleza.

Decididas a comprender a las razas mortales que han asolado las tierras vírgenes de donde provienen, las hamadríades exploran el mundo con ojo crítico y un sentido de la curiosidad innato. Sin embargo, al pertenecer a los bosques antes que a las civilizaciones, su presencia y modales pueden molestar a los que desconozcan la historia de estas hijas de las ninfas.

Juega con una hamadríade si quieres...

  • Pertenecer a una raza femenina que comparte una dualidad de la naturaleza representada en sus aspectos de ninfa y dríade.
  • Ser una protectora sabia, que entiende el dolor de la tierra.
  • Ser miembro de una raza que prefiere las clases druida, explorador, mago y señor de la guerra.

Características físicas

Nacidas del poder de la naturaleza, todas las hamadríades son hembras, y se presentan en dos aspectos. En su forma de ninfa, estas nietas de las estaciones y de los cielos son parangones idílicos de la perfección feérica y la belleza física. Sus cabellos y ojos concuercan los colores de las hojas de otoño, desde el verde al bermejo, dorado, naranja, rojo y marrón. Hojas de otoño y bellotas cuelgan del pelo de una hamadríade, y sus ojos son claros orbes de verde, blanco o dorado.

El lado dríade de una hamadríade no es diferente. Sin embargo, cuando una hamadríade se vale de su fuerza de dríade, sus rasgos toman la apariencia de madera expertamente tallada, con patrones de grano manifestándose alrededor de su forma como olas en la superficie de un estanque.

Dentro de sus hogares forestales, las hamadríades caminan desnudas en su aspecto de dríade, fusionándose fácilmente en el ambiente de follaje y cortezas. Cuando aparecen enfrente de mortales y criaturas civilizadas, las hamadríades prefieren los ropajes ligeros y finos.

Las hamadríades aventureras que viajan por el mundo a través de la fuerza física prefieren las armaduras hechas con material natural como el cuelo o las pieles. Aquellas que utiicen protección pesada prefieren las armaduras ligeras de mithral fabricadas por los eladrines y los elfos. Cuando las hamadríades llevan armadura, lo decoran con diseños grabados o diseños bordados representando el orden natural de su hogares forestales y las causas por las que luchan. Las hamadríades heroínas que abandonan sus bosques llevan una pieza de su árbol con ellas, un talismán tallado desde la madera de una rama caída, o una corona de ramas con hojas otoñales cuyos colores nunca se desvanecen.

Como los espíritus del roble de otoño, la mayoría de hamadríades viven tanto como los árboles a los que están unidas. Algunas tienen vidas cortas, alcanzando como mucho los cien o doscientos años. Otras son conocidas por vivir durante milenios. Cuando el árbol de una hamadríade muere, ella pasa por un periodo de profunda pena y lamento.


Cómo jugar con un Hamadríade

Al principio de los tiempos, el mundo tenía cuatro hijas más bellas que cualquiere otra criatura, e igual de salvajes. Se llamaban Verano, Otoño, Invierno y Primavera, y se perseguían unas a otras alrededor del mundo mientras los primordiales y los dioses las miraban. En sus juegos, retozaban con los hermanos del viento, y de esta unión nacieron las primeras ninfas. Fueron bautizadas como Fresno estival, Roble otoñal, Abeto invernal y Flor primaveral, y fueron los espíritus de los primeros árboles que crecieron en el mundo.

Las caprichosas ninfas jugaban sus propios juegos salvajes en los bosques desde que el mundo es mundo. Pero no iban a permanecer en dicho gozo para siempre. Con el levantamiento de los mortales, ciertas ninfas otoñales, las más sabias y pensativas de las hermanas árbol, abandonaron sus juegos cuando empezaron a percibir el declive de la vida natural. Las tierras boscosas eran quemadas, los claros de las dríades talados, y grandes franjas del mundo eran dejadas sin vida por las guerras y la avaricia de los temerarios mortales.

Para proteger sus hogares, estas ninfas del otoño abrazaron su naturaleza salvaje por completo. Renunciaron a su despreocupada inmortalidad feérica y empezaron la lenta transformación en las salvajes doncellas de los árboles conocidas como dríades. En esas formas, podían proteger sus bosques del daño con poderosas ramas y aplastantes miembros, utilizando su sabiduría para comprender las mentes y los motivos de las criaturas mortales.

Las hamadríades se encuentran en un estado intermedio entre una ninfa juguetona y una fiera dríade. Unidas a un árbol viviente, una hamadríade protege ardientemente los bosques a los que pertenece. Invoca la poderosa fuerza de los bosques para aplastar a sus enemigos invocando la belleza fascinante de su majestuosa herencia feérica para cautivar y encantar mortales, alterando de esta manera su destructivo comportamiento. Las hamadríades conservan la perfección física de su forma de ninfa otoñal con toda sus gracia y encanto. Sin embargo, pueden endurecer su carne para equipararse al más viejo de los árboles en un instanto, de igual manera que solidifican sus corazones de madera contra cualquier esperanza o compasión.

Típicamente, una joven hamadríade estará unida a un árbol de hogar que se asemeja de alguna manera a su forma femenina. De joven permanece en el bosque donde su árbol crece, ya que su vida está unida a su existencia. Sin embargo, ciertas extrañas hamadríades son capaces de romper la conexión a su árbol de hogar por algún giro inesperado del destino.

Algunas lo logran tras sobrevivir a la destrucción de sus árboles de hogar por desastres naturales o fuerzas monstruosas. Otras son llevadas lejos de sus bosques en nombre de llevar a cabo búsquedas con el objetivo de salvar esos bosques. Algunas hamadríades moran lo suficientemente cerca de asentamientos de otras razas y participan en los coflictos de ellas. Respondiendo la llamada anhelante de su corazón, se desarraigan de la tierra y dejan todo lo que conocen detrás, buscando los maravillosos peligros y delicias que son cosa de conocimiento y emoción mortal.

Actitudes y creencias

Cuando las primeras ninfas de otoño pasaron por la metamorfosis hacia hamadríades, dejaron atrás su inocente e inmortal existencia. Igualmente, todas las hamadríades experimentan un cambio fundamental en su naturaleza y actitud en la búsqueda de un destino mortal o un anhelo sin completar. Como un árbol mudando sus hojas en otoño, una hamadríade abandona los alegres juegos de secretos y susurros que una vez jugó con sus hermanas, y el frío del invierno se asienta en sus corazones. Sin ser ya un ser feérico completamente caprichoso, ahora es dirigida por los propósitos y objetivos que moran en los corazones de los mortales.

Pese a este cambio, las hamadríades conservan la naturaleza pasional e impulsiva de su herencia de ninfas. Están acostumbradas a tratar con mortales, y algunas veces tienen problemas para entender por qué se les niega lo que piden. Las hamadríades que visitan el mundo por primera vez carecen de la paciencia para absorber y mimetizar las extensas tradiciones culturales y los tabúes de las razas mortales. Cuando su encanto natural falla, las hamadríades frustradas manifiestan su aspecto de dríade para liberar su fuerza brutal natural.

Muchas de las hamadríades que se aventuran en el mundo son espíritus del bosque vagabundos que buscan justicia o venganza por la destrucción de sus tierras. Otras han observado algún aspecto de la vida mortal del que carecen, y se obsesionan con ello sin lograr entenderlo. El espíritu que lleva a los humanoides mortales a cumplir grandes búsquedas y sacrificar todo por principios inquieta a la mayoría de las hamadríades, llevándolas a abandonar su idílica existencia en la búsqueda de algo más.

De vez en cuando la visión del amor mortal lleva a una hamadríade a abandonar la seguridad y la paz de su hogar. Aunque tal emoción mortal es rara entre las ninfas, aquellas que sientan su angustia o moren demasiado tiempo pensando en su naturaleza están condenadas a intentar llenar el solitario e inquisitivo vacío que aparece.

Comunidades de hamadríades

Las hamadríades viven una existencia solitaria. En su juventud, moraban felizmente en los bosques del mundo y de las tierras Salvajes de las hadas, retozando con otros de su tipo. La elección de seguir una vida en el ancho mundo significa que una hamadríade pierde el compañerismo de sus hermanas.

Cuando una aventurera hamadríade abandona su árbol y viaja hacia el mundo, lo hace sola. Siendo tan bellas como son, las hamadríades atraen naturalmente la atención de otros humanoides, algunos buscando servir a tal belleza y otros que esperan aprovecharse de la inexperiencia de la hamadríade con el mundo.

Las hamadríades aprenden rápido a congregarse donde otros seres feéricos pueden encontrarse, y son normalmente bienvenidas entre gnomos, hadas, eladrines, elfos y sátiros. Algunas comunidades feéricas van tan lejos para tratar a las hamadríades como invitados de honor o de la realiza, llevando a algunas hamadrídades a esperar este tipo de respeto en cualquier momento. Esta expectación, combinada con la incapacidad de una hamadríade para ajustarse a las normas de etiqueta de otras culturas, puede provocar que se vuelva tan arrogante o poco elegante a los ojos de los que están a su alrededor.

Una hamadríade que viaje por el ancho mundo se encuentrará en algún momento atraída a lugares donde su corteza le recuerde su dolor o sufrimiento. En ese lugar vagabundeará en aislamiento, plantando sus pies en la tierra y creando raíces que penetrarán profundamente en el suelo.

Mientras su cuerpo se convierte en un árbol, crece alto y fuerte aun manteniendo cierta similitud con su forma de ninfa. Otras criaturas feéricas son atraídas a los lugares de soledad de las hamadríades, y hadas y gnomos son propensos a levantar sus hogares en las cercanías.

Roleando una hamadríade

Cuando crees una aventurera hamadríade, aquí tienes ciertos puntos a tener en cuenta.

  • Estás acostumbrada a estar al cargo: como todas las ninfas, estás destinada a utilizar tu belleza y poder para doblegar a los mortales a hacer tu voluntad. Sin embargo, como hamadríade, te has cansado de usar tus poderes para juegos frívolos, y estás motivada por un deseo de proteger y reformar tu mundo. Aunque otros pueden ignorar tus deseos o dejarlos de paso, estás acostumbrada a ser tenida en cuenta. Como tal, aquellos que menosprecian tu sabiduría o tus consejos también despiertan tu ira. Eres una criatura feérica sabia y salvaje, una nieta de los cielos y las estaciones, y tus preocupaciones son más importantes que los caprichos triviales de los mortales.
  • Eres una extraña en el mundo: nunca esperaste que el mundo fuera de tu hogar boscoso fuese tan vasto y amplio. En todo lugar donde mires, los mortales han levantado civilizaciones de madera y piedra, construyendo monumentales trabajos de magia y arquitectura que rivalizan con aquellos de los eladrines. Las formas de las otras razas son ajenas a ti, y a menudo parecen extrañas. Como resultado, la primera lección que aprendes es que tienes mucho más por aprender. Aunque tu naturaleza feérica te lleva a ser impetuosa, aunque algunos lo llaman vanidad, sabes que debes comprometerte si tienes que cumplir tus metas. Si vas a tener éxito, tendrás que adaptarte a las extrañas costumbres y gentes de este lugar, alistando su ayuda a tu causa y objetivos.
  • Experiencia, conocimiento, amor y propósitos: el mundo ofrece delicias que son extrañas para ti. Las otras razas son impulsadas por la búsqueda de metas temporales, y disfrutan placeres simples que te intrigan y te encantan. Cada nueva sensación es una bendición para la búsqueda de experiencia y conocimiento. El mayor misterio del mundo mortal, sin embargo, es el amor. Entiendes la compasión, por como sientes esa emoción por tus amigos y tu hogar boscoso. Entiendes los conceptos de la seducción, ya que son los medios de la naturaleza y han sido tus trucos durante mucho tiempo. Sin embargo, la devoción del amor verdadero es extraño para ti, incluso cuando sientes que su poder sobre los corazones y las mentes mortales lo hace digno de investigación. Quizás incluso tú puedas experimentar su extraño poder.

Características: Caprichosas, curiosas, encantadoras, gráciles, gloriosas, plácidas, impulsivas, vanidosas.

Nombres sugeridos: Aileia, Celindara, Eilonwy, Irinea, Lyrindel, Rhiana.




Traducción de las páginas 22 a 26 del libro Heroes of the Feywild por Maverick Highwind.

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